RAZÓN DE BIENESTAR

Seguro que si escuchas la palabra“ejercicio”lo primero que te viene a la cabeza es un gimnasio o sala de entrenamiento, alguien corriendo en una cinta, levantando kilos y kilos en pesas, moviendo máquinas más propias de una peli de ciencia ficción que de la concepción básica de “movimiento es iguala salud”.

Enlacemos pues estas tres palabras: ejercicio, movimiento, salud. Ligadas entre sí, leídas de derecha a izquierda y viceversa. ¿Entonces?, ¿Porqué tenemos que estar “aislados” en espacios para poder tener salud? Entrenar en gimnasios y salas de entrenamiento tiene innumerables beneficios, no sólo relacionados con la comodidad (techo donde resguardarse, temperatura agradable, maquinaria y material variado, duchas,…) sino también relacionado con la interacción con otras personas. Sin embargo, esto último también puede verse fuera de estos “templos del fitness y la salud”. Cada día es más frecuente ver personas practicando actividad física en la calle, o como diríamos muchos, en “parques y jardines”. Esto es debido a los grandes beneficios a nivel emocional y psicológicos que produce.

Te propongo cinco beneficios (aún sabiendo que pueden derivar en más) para que replantees tu método de entrenamiento, por lo menos, durante una temporada. Y digo “durante una temporada”, porque me acojo a uno de los principios del entrenamiento deportivo, el Principio de la Variabilidad en el entrenamiento, el cuál nos dicta que un planteamiento de entrenamiento debe ser rico en su diversidad, no sólo con ejercicios, sino con diferentes prácticas deportivas en diferentes entornos.

1.-Un carácter cinco estrellas:

Lo creas o no, en los primeros cinco minutos de actividad física al aire libre se nota un incremento de la autoestima. Y es que el hacer ejercicio, de por sí, te cambia el humor, pero cuando ves que superas obstáculos corriendo por el parque, o eres capaz de hacer ejercicios de tonificación cerca del mar, la ansiedad disminuye y comienzas asentirte mejor.

2.-I+D+I:

Desarrolla la creatividad. Sí, vas al parque a entrenar y resulta que la estación de ejercicio donde sueles estar tu, está ocupada; habrá que buscar un nuevo espacio donde entrenar. Encuentras un árbol y ahí puedes colgar tu sistema de entrenamiento en suspensión, la colchoneta en el suelo, la goma elástica…Desarrollas tu creatividad y por consiguiente la motivación en la realización de nuevos ejercicios. Los entornos son cambiantes y eso hace que el aburrimiento no aparezca.

3.-Naturaleza:

Media hora de ejercicio en contacto con la naturaleza eleva la capacidad del sistema inmunológico para reconocer virus y bacterias. La exposición al sol también produce bienestar debido a la síntesis de la vitamina D que se da cuando los rayos solares inciden en nuestra piel y es muy importante a nivel metabólico. Poder realizar ejercicios de “gimnasia suave”o relajación en un entorno natural, intensifica las emociones.

4.-Un ambiente relajado y emocionante:

Cuando se trata de entornos de entrenamiento cambiantes, existe una componente de aventura e incertidumbre. Si hablamos, por ejemplo, de salir a correr, puedes encontrarte con una nueva ruta por explorar, donde puedes encontrar a personas como tú, también corriendo, o caminando. Nunca se sabe que puedes descubrir o con quien coincidirás hoy.

5.-Encuentra tu sitio:

No sólo podemos limitarnos a mar o montaña, aquí la diversidad es muy rica, existen plazas, parques, avenidas… sólo debes identificar estos espacios y poder “usarlos” en tu práctica físico-deportiva. Recuerda, en la variedad está el gusto. Si te planteas practicar actividad física al aire libre recuerda estos cinco puntos, pero sobre todo disfruta de esta emocionante variabilidad.

aaron mendoza
AARÓN MENDOZA QUINTANA
Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Máster Universitario en Coaching y Psicología Deportiva. Experto en Alto Rendimiento Deportivo.

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